La Esperanza e Intibucá ciudades gemelas hondureñas

La Esperanza e Intibucá, al occidente de Honduras, dos ciudades gemelas incorporadas en un mismo pasado y en camino a un mismo futuro, asentadas a 1,700 metros sobre el nivel del mar, ambas se convierten en una sola esencia ante los ojos de los visitantes.

Para el mundo exterior puede ser una sola ciudad, sin embargo, cuando los visitantes se establecen en estas ciudades un lapso de tiempo se dan cuenta que hay varias diferencias notorias, como las dos iglesias católicas una para los esperanzanos y otra para los intibuqueños, las alcaldías son distintas y los mercado también.

Aunque estas ligadas a un mismo futuro por sus cercanías, progresan de maneras distintas, pero no hay nada que envidiar en cuanto a patrimonios en ambas ciudades. La Esperanza es cabecera de su municipio y de todo el departamento.

Intibucá mantiene una población predominantemente lenca, La Esperanza es mayoritariamente ladina (mestiza). Curiosamente, comparten el Parque Central, uno de los mayores atractivos remodelado y decorado para cada ocasión, el parque mantiene el estilo clásico de los parques coloniales.

A pesar de todas las diferencias notorias de las ciudades pasan inadvertidas para el visitante que llega por primera vez o que no indaga en su historia y geografía. No existen límites señalados entre ambas y lo primero que se percibe es una sola ciudad con un clima extraordinario.

Un recorrido por este hermoso lugar comienza con la vista a una grandiosa laguna, ubicada a las orillas de la carretera muy limpia y con novedades como un restaurante y paseos por canoas, con acceso a autos para poder pasar una tarde entre un clima fresco.

A los bordos de las carreteras se puede ver y oler el delicioso sabor de los atoles, nativos de este lugar, servido en guacales y apto para todo tiempo por su clima fresco, el café, el atol y los tés son las bebidas más codiciadas.

Dedicados al comercio, al cultivo de papas, moras, fresas, duraznos, manzanas y maíz (el departamento de Intibucá es el mayor productor de papa del país). La producción de textiles y la alfarería en barro blanco son otros de los principales rubros del pueblo lenca.

Estas artesanías se unen a nuevas alternativas de ingresos como la elaboración de vinos, los hoteles, las frutas en almíbar y el turismo rural. Todo parece indicar que las dos ciudades gemelas comienzan a formar un nuevo futuro.