Su creatividad, motivación y fe llevan a Isaac Bonilla a perfeccionar su habilidad de dibujante

Con el objetivo de un día vivir únicamente de su arte y motivado por su fe, hace siete años Isaac Abimelé Bonilla Portillo  botó su máquina para hacer tatuajes y decidió dedicar su tiempo libre a perfeccionar su habilidad de dibujante.

Su particularidad es que en lugar de pinceles y lápices utiliza una filosa navaja.

El originario de Subirana Yoro, llegó deportado desde EEUU a Honduras en el 2009. Cuenta que en el viaje de regreso parecía ser el único de los tripulantes de ese avión en estar contento por regresar al país que lo vio nacer.

“Yo venía muy alegre porque ya habían pasado 17 años de no estar en mi país”, expresa.

Con tan solo 11 años, Isaac viajó ilegalmente junto con su madre y sus hermanos hacia Estados Unidos. Ahí cursó la preparatoria y la secundaria, aprendió inglés e hizo sus intentos como dibujante. A los 18 años ya se ganaba la vida tatuando.

Isaa

Los retratos eran sus preferidos, pues lo obligaban a mejorar su técnica. En Honduras continuó ejerciendo el oficio en el tiempo que le permitía su trabajo como recepcionista de un hotel y luego en un call center.

“Yo tatuaba en mi casa, me buscaban y tenía mis clientes, pero comencé a ir a la iglesia y me di cuenta que eso a Dios no le agradaba, por eso en 2010 tomé la decisión de botar mi máquina de hacer tatuajes”, relata.

Al encontrarse sin una entrada de dinero menos y queriendo ser el dueño de su propio negocio, el yoreño comenzó a pensar qué podía hacer.

Hasta que un día caminando por un centro comercial en Choloma vio cómo un niño dibujaba unas letras en madera con un pirógrafo (aparato eléctrico utilizado en pirograbado para trabajar diversos materiales: madera, cobre, marfil, hueso, etc).

Ese mismo día fue al centro en busca de un pirógrafo y comenzó a dibujar en madera San Juan. Sus mismos compañeros de trabajo le compraban algunos cuadros.

“Pero un día que fui al mercado Guamilito vi que habían muchos que se dedicaban a dibujar con pirógrafo y yo buscaba algo diferente, algo único”. Persuadido por un amigo que le mostró en Internet cómo dibujar en madera con navaja, una técnica antigua y actualmente utilizada por pocos, emprendió esa aventura como un negocio.

“Desde 2013 comencé a practicar a escondidas, pero desde hace tres meses abandoné mi trabajo en el call center para dedicarme a tiempo completo a esto y vivir de ello”, comparte.

Joh

Isaac hace retratos y paisajes con madera San Juan, pintura acrílica y óleo, pero su principal instrumento es la navaja. Sus retos son las fotografías viejas y rotas, ya que busca que el retrato quede intacto. Hasta la fecha ha hecho más de 100 cuadros, a la semana vende un promedio de tres con tamaños desde 12 pulgadas de ancho por 12 de largo hasta de cuatro pies de ancho por cuatro de largo.

Isaac planea hacer crecer su negocio y tener ingresos que le permitan mantener a su esposa e hija.

“Mientras Dios me dé vida y me dé las fuerzas para trabajar en este oficio, es lo que quiero hacer. Es un don de Dios y siento que tengo que trabajar en ello”, manifiesta.