Mujeres poderosas deciden ser empresarias

En este tiempo de cambio donde las mujeres estamos comprometidas a trabajar, estudiar, cuidar a nuestros hijos, proveer las necesidades de nuestro hogar y trabajar para salir adelante, no es nada raro que busquemos oportunidades en la venta de pan en nuestras propias viviendas.

Nosotras, quienes hemos sido consideradas el sexo débil, demostramos que podemos progresar con nuestro propio esfuerzo, con nuestro propio trabajo, y esta ya se ve reflejado en la actividad económica de la venta de pan.

Entonces ahora nos preguntamos ¿qué tienen estas a las mujeres que las motiva a dar el gran paso? A veces, una vida “suficientemente buena”, o a veces “por necesidad” es un elemento de disuasión.

¿Tendrán estas mujeres una carrera, un buen trabajo, una familia? A menudo, estas cosas nos hacen sentir a algunas más cómodas que a otras, ya que muchas son amas de casa las que se dedican a la venta de pan casero.

Otras señoras son jubiladas que decidieron dedicarse a su negocio de la venta de pan y acceder a las exigencias que conlleva la venta de este alimento en sus hogares, muchas veces pan de buena calidad.

Nosotras nos preguntamos ¿cuándo llegará el momento de entrar en una nueva realidad y convertirme en empresaria? O sino ¿cómo es que doña fulanita vende pan y yo no lo puedo hacer?.

En medio de muchas preguntas que las mujeres nos hacemos, las empresarias del pan casero forman parte del emprendedurismo de las esforzadas señoras que día a día trabajan para mantener sus hogares.

Para estas luchadoras, la actividad económica de venta informal de pan significa todo, ya que invierten mucha dedicación y a veces hasta se han endeudado para montar su pequeño negocio.

Las mujeres dedicadas a la venta del pan, han demostrado a los hombres que ya no están dispuestas a esperar que se les mantenga como solía ser tiempos atrás, estas señoras salen adelante aún siendo madres solteras.

Con la venta de pan, muchas familias sobreviven sin esperar la ayuda de nadie y hasta ahora son familias enteras las que sostienen negocios de venta de este suculento alimento que forma parte de muchos hogares de Honduras.

Por supuesto, no existe una fórmula mágica para alcanzar el éxito empresarial, lo desconocido da miedo, y no son pocas las mujeres que dudan de sus capacidades.

“Creo que sin importar cuán preparada esté, una mujer se sentirá poco preparada, mientras un hombre la mantenga nunca se sentirá satisfecha”, hasta que logre sus objetivos de salir adelante, sentirá que algo le falta.

Otras mujeres dudan en perseguir la iniciativa empresarial por miedo a no tener suficiente tiempo para sí mismas o sus familias, este será el mayor desafío, encontrar un equilibrio entre dirigir un negocio y un hogar.

Pero que sin duda alguna las hondureñas somos de sangre fuerte, no nos dejamos derrotar por las adversidades de la vida y siempre buscamos salir adelante, pues basta con darse una vuelta por las universidades, los mercados y los trabajos para darnos cuenta que las féminas siempre somos las primeras en todo.