En las fiestas decembrinas nada mejor que las tradiciones

“Ahí viene el Toro Fuego”, se escucha decir a lo lejos, mientras un destello de luz comienza a iluminar las calles y el estallido de los cohetes pone en alerta a los transeúntes que de inmediato corren para evitar ser alcanzados por el armatoste.

Esa es una de las bonitas costumbres navideñas que todavía se mantiene viva en el occidente de Honduras; el Toro Fuego es un esqueleto de madera al que se le colocan silbadores, volcanes y cohetes, el cual es manejado por una persona que corre de un lado a otro de manera descontrolada.

A pesar del paso del tiempo, esa tradición todavía perdura en algunas zonas de los departamentos de Copán, Ocotepeque y Lempira, ahora de manera controlada por las autoridades del gobierno de Honduras para evitar accidentes que lamentar.

A eso se suman las hermosas decoraciones en los hogares, en los que no falta el colorido y luminoso Árbol de Navidad, así como los nacimientos, los cuales son elaborados en familia en las vísperas de la Nochebuena.

El día de Navidad y de Año Nuevo, las familias asisten a cada uno de los eventos religiosos, para luego ir a sus hogares donde realizan el tradicional brindis con rompopo y comen tamales como aperitivo antes de la cena.

A las 12:00 de la noche, tras el abrazo de Navidad o de la llegada del Año Nuevo, se degusta el banquete que generalmente consiste en cerdo horneado, pollo relleno, entre otros, para terminar con el delicioso postre catracho como son las torrejas o la rosquilla en miel.

Vale la pena detenerse en esta época del año y recordar todas esas tradiciones que unen a las familias, en medio de un ambiente de paz y amor, para que las mismas sigan vivas y que se transmitan por generaciones.